Los cerros que rodean la zona metropolitana de Pachuca cumplen una función para el equilibrio ambiental, sin embargo, han sido devastados de manera progresiva por la construcción de viviendas, lo que genera un impacto ecológico negativo, advirtió el presidente de la organización civil Sociedad Ecologista Hidalguense (Sehi), Marco Antonio Moreno Gaytán.
Explicó que existe una percepción errónea entre la población y autoridades, al considerar que los cerros están conformados únicamente por matorrales, hierbas y cactáceas sin valor ambiental, cuando en realidad estos ecosistemas cumplen funciones específicas para la ciudad, como la regulación del clima, la limpieza atmosférica, la retención de humedad y la recarga de mantos acuíferos.
En ese sentido, urgió a recuperar la zona de protección forestal y que son parte del Decreto de 1936, no obstante, se ha permitido un crecimiento urbano desordenado.
Señaló que no existe una evaluación ambiental precisa por parte del gobierno estatal, mientras el deterioro es cada vez más visible.
“Los cerros se reducen y esto también repercute directamente en la disponibilidad de agua para consumo humano, un problema que se agrava pese a las obras que realiza la Comisión de Agua y Alcantarillado de Sistemas Intermunicipales (Caasim) y la devastación de los cerros es un factor clave”, afirmó.
Como ejemplo, citó al municipio de Mineral de la Reforma, que forma parte de la zona metropolitana y donde se observa una mayor devastación de cerros debido a desarrollos inmobiliarios que carecen de un orden y planeación ambiental adecuada.
Agregó también el Cerro Redondo, donde se ubica la actual Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH), sobre la carretera Pachuca–Actopan, considerado un punto de encuentro ecosistémico entre el Valle del Mezquital y el Altiplano, que aporta beneficios como limpieza atmosférica, humedad, saneamiento del suelo y recarga de acuíferos.
Advirtió que la construcción de vivienda debe considerar la perspectiva de los servicios ambientales, ya que de lo contrario, se genera un problema mayor.
“Aparentemente se resuelve el derecho a la vivienda, pero se hace a costa de destruir el ecosistema y otros derechos fundamentales, como el derecho a un medio ambiente sano y al agua”, dijo.
Subrayó que este conflicto entre derechos no ha sido abordado de manera seria, mientras las empresas constructoras continúan promoviendo un desarrollo desordenado, sin considerar el bienestar ambiental ni el impacto a largo plazo en la población.
Además, alertó sobre el crecimiento de asentamientos irregulares en zonas como el cerro de Santa Apolonia, así como en áreas colindantes con Tlapacoya, El Huixmi y San Agustín Tlaxiaca, donde la expansión urbana continúa sin controles ambientales efectivos.




