Le dijeron que debía formarse en alguna de las tres ventanillas comunes, donde había una larga fila de derechohabientes en el Hospital IMSS de Pachuca. Sin embargo, no pudo formarse, debido a que su hija debía trasladarse a Ciudad de México.
Para las siguientes ocasiones, Gabriela tuvo que asistir al hospital con bastón, pues solo así la atendían en la ventanilla especial.
Lo mismo ocurrió a “Annette” -nombre elegido por anonimato-, de 57 años, a quien le negaron la atención en la ventanilla especial, a pesar de que tiene una discapacidad visual.
El personal de la farmacia le explicó que tampoco podían atenerla si no llevaba un bastón, pese a que, como en el caso anterior, también iba acompañada por un familiar. Le indicaron que debía formarse en la fila común, dejando de lado que ella no podía ver.




